Observarte como si fueras un niño al dormir. Tus palabras demás, tus palabras de menos.
Tus ansias, tus miedos y tu verborragia. Las veces en las que prefiero escuchar tu silencio.
Esforzarme por conquistarte cada día un poco más. Esforzarme por entender tu mundo e intentar, de a poco, entrar en él.