martes, 21 de febrero de 2012

Al poder (reprise)

... Y él dijo: "¡wow!" pero esa fue la última vez que pude ver aquel brillo en sus ojos...

miércoles, 15 de febrero de 2012

Del amor y sus verdades. Parte I. ¿Y esto con qué se come?

Este texto lo escribí en Diciembre del año 2008. Quería compartirlo con Uds., todavía sigo pensando un poco así, solamente que en estos 4 años que pasaron, pasó mucha agua bajo el puente y actualmente estoy atravesando mi 2da. ruptura de un noviazgo. Próximamente, una devolución pero en el año 2012.

Mal de amores, estar sólo, ilusionarse/desilusionarse… Blah!!, en mi diccionario esas palabras siempre tuvieron un mismo significado.
Hay días o épocas en la que esto pesa mucho: no tenés con quién compartir tus logros y te morís de frío en las noches de invierno. Otras en las que te cagás en esto y decís ”Máaa síiiiii!!... Hace demasiado calor para dormir abrazada a un ente masculino!!...” y ya no te importa.

Pero llega un punto en el que una se cansa de tener la misma racha de siempre.
“Mejor estar sólo” te dicen por ahí pero, ¿qué punto de comparación tenés si te la pasaste 23 años de tu vida igual? (y van pisando los 24…).
Personalmente, llegó un punto de mi existencia en la que me di cuenta lo valiente que podía llegar a ser… tomando en cuenta que soy mujer y ciertas cosas las hacen los hombres en nuestra maldita sociedad machista.

Hace algunos años, me había enamorado perdidamente de un chico. Fue la primer persona de la que me enamoré y la única hasta hoy. Sufrí como una maldita condenada y lo “aguardé” cual Penélope por 3 años… Tremendo.
Me acuerdo que había ido con todos mis nervios, miedos, prejuicios a enfrentarlo: ”Me gustas mucho”, le dije.
¡Pim!, rebote absoluto. Me acuerdo que ya sabía cómo me iba a ir pero yo quería jugármela igual, tenía que hacerlo, no podía quedarme con todo lo que sentía.
Una vez superé esta etapa, no volví a mirar al amor de la misma forma (buuuu!!) por todo lo que me había implicado este enamoramiento no correspondido.

Siempre me pegaron duro estas cosas del amor pero, convengamos una realidad: uno supera la etapa del “enganche”, comenzamos a ver a esa persona tal cual es, sin idealizarlo, observando que eso que veía y no le importaba en su momento realmente tendría que haberle importado, así te hubieras ahorrado un par de lágrimas... Entonces, es ahí donde pasás a hacerte la pregunta de rigor: ”¡¿Y yo me vine a enganchar con este?!”…
Cosas que pasan… (y que se necesitan también…).

Actualmente, estoy en una etapa de conocer: quiero conocer. El resto lo decide el tiempo.
Pero, ¡hasta eso se complica! O no te convence nadie o tienen más problemas que los “Pérez-García”.
Hace poco salí con un chico que, una de las primeras cosas que me dijo, fue: ”Hace menos de un mes que terminé con mi ex y todavía la sigo viendo”. Todo bien, flaco, pero justamente con eso no sumás…

También veo que hay una confusión de roles terrible: los hombres se están poniendo cada vez más histéricos y las mujeres son en parte las que tienen que cortarles ese mambo… Y si no es que siguen con el mismo jueguito…. Se torna densa la cosa...
Las mujeres estamos más de armas tomar y los hombres son los que cada vez se esconden en su caparazón alegando no saber qué les pasa.

Chicos… ¿qué les pasó?
Siempre me cuestioné si soy yo la del problema. Muchas veces me encontré analizando mi tipo de personalidad, mis reacciones, mis contestaciones. Preguntándome si:

  • ¿Será porque tengo muchos amigos varones y me llevo mejor con ellos que con las mujeres? Esto puede llegar a generar celos…
  • ¿Será porque, a veces, soy demasiado extrovertida que hasta doy vergüenza ajena por las cosas que digo o hago?...
  • ¿Será porque soy una mujer, digamos, muy “atípica”?
  • ¿Será porque soy insoportablemente insoportable parlanchina?
  • ¿Será porque soy demasiado directa al decir las cosas y no me callo nada?
Hummm… se viene por ese último punto la cosa…

Muchas veces que estuve "mal de amores", me encontré preguntándole a algún amigo: ”¿Por qué conmigo no?”. Y recuerdo una respuesta inmediata: ”Porque sos demasiado grosa”...
¡Cerrame la 4!
¡Ja!, frases de consuelo que se dicen cuando querés ver a alguien bien pero, ¿y si el problema reside en mi personalidad?... No, no; esperá… ser grosa no (!!) sino que la personalidad te juegue en contra.
Hmmm… las veo negras…


A medida fueron pasando los años, me di cuenta que uno de mis puntos más fuertes de conquista es la música: ”Esta mina sabe de música!!”.
Pero, ¡tené cuidado! Quizás sepa qué banda te gusta y me aprenda su formación a propósito (como qué formación tenía Estudiantes de La Plata en el año 1981 (?)), solamente para conquistarte. O puede que vaya así, con los conocimientos que ya tengo y te conquiste porque, ¡de verdad sé de música!

Otra cosa que me divierte es que, cantando, me llevé un par de Ulises (jaja... Ulises que no me interesan… ¡encima!). Por ejemplo, el viernes participé en una muestra de canto. Me presentaron a alguien al rato de cantar y, ¿qué me llegó al final de la noche?: un papelito que decía ”te dejo mi space y mi MSN. Si necesitás algo, lo que sea, agregame”.
Emmm… Ok.

Casandra no estaba convencida, lo encontré insulso. Y yo necesito admirar.
Pintás, tocás algún instrumento, escribís, te gusta leer y puedo hablar con vos de lo que sea: ¡ya está!, tenés muchos puntos a favor.
Pero, bueno… todavía pienso que hay algo en lo que trato de dar que no es suficiente para el otro.

Creo que todo se trata en dejarse llevar, ver qué pasa; pero algo te tiene que atraer, empecemos por ahí. También creo que es una cuestión de actitud, saber algo así como ”yo sé que tengo cosas que pueden llegar a interesarte” y mandarse con la mejor onda.

Qué sé yo… Cada uno tiene lo suyo y su as bajo la manga.

Quería compartir estas líneas con Uds. hace un buen rato. Sabemos que es algo que nos pasa a todos y que, de vez en cuando, está bueno reírse de eso. Tan sólo para ponerle un toque de humor a lo que a veces duele y desdramatizar otro poco también.