domingo, 2 de septiembre de 2018

Desorden

Odié mi inestabilidad,
Odié mis lágrimas y mis pensamientos,
Odié mi inevitable aumento de peso.

Deseé haberme negado,
Aunque también deseé ser tu pasado.

Fue tanto tanto lo que te deseé, 
Que incluso te deseé lo peor.

Sin embargo nada de lo que venga de mí,
Puede ser malo.

miércoles, 21 de marzo de 2018

Yo, el Dios del Universo*

Mi vida es perfecta, mi vida es perfección
Prácticamente no tengo defectos
Es más, la gente cree que soy frío,
La gente cree que soy vanidoso...
La gente piensa cosas de mí que no son ciertas.

- Eso siempre pasa... -

¿Yo?... Yo tengo oído
Vos me conocés... No lastimaría con la palabra pero la gente es susceptible...

¿Sabés lo que hay que estudiar?, ¿sabés?...
¡Mucho!... El rendimiento... No es el mismo...
Por eso yo estudio mucho... Pero te prometo...

- ¡No me prometas nada! ¿A mi? ¡No!, ¡a vos!... ¡Prometete a vos! -

No tengo tiempo...
Soy un loco y..., ¿sabés?
Mi vida en realidad no es perfecta...

- Ya me dí cuenta... -



*Pequeña observación al que fuera mi profesor de piano entre el 2005 y el 2007. Personaje perturbado, perturbador e inseguro si los hay, pero al que admiré freudiana y erróneamente muchísimo.



¡Feliz día de la poesía!

sábado, 3 de febrero de 2018

Del amor y sus verdades. Parte V. De valorarse

Hoy me crucé por el inframundo de la internet con una serie de escritos que me hicieron repensar varias cosas.
Uno de ellos era este:

El quehacer musical, ¡bah!, el arte en su totalidad, lo que en psicología se conoce como sublimar, es lo que nos salva y salvó varias veces de la "locura".

Por mi parte, tengo una tendencia a dirigir mis energías a lugares erróneos y así, perderme: de mí misma, de mis intereses y hasta de mis objetivos de vida. Claro que no es responsabilidad de nadie más que mía. También tiendo a compararme con otras chicas y esta tendencia pocas veces sale a mi favor.

Cuando me encuentro a solas con mi alma, en la introspección, en la valoración, en el reconocimiento de mis logros, de mi camino, del pozo donde estuve y del lugar en donde estoy, es ahí donde vuelvo a darme cuenta una vez más de lo que realmente vale la pena*: mi persona y la música, mi amor desde y para siempre.
Aparecen las ganas de dejarme de joder crear, de cantar, de tocar, de pintar. Así hice y deshice, inventé y reinventé, me entusiasmé, me halagué, me critiqué y me emocioné.

Mucha gente me da ese entusiasmo solamente con sus acciones. Otras, con sus palabras. Y a veces me lo doy yo misma.
Y así aparecen mi hermana y sus palabras. El amor incondicional de mis hermanos-amigos. Mi compamigo y su reacción al grabar el tema de Queen (¡una expresión que no olvido más!, porque fue recordar en un segundo el camino recorrido). Ani, mi maestra musical, mi entusiasmo por crear y su felicidad por tenerme otra vez, aunque sea un ratito.

Son pequeñas grandes cosas que atesoro, que me alimentan, porque la felicidad está dentro de uno, por mucho que quizá nos pese. Uno es el artífice de su vida, uno tiene las herramientas y el poder de hacer con ella lo que quiera: lo bueno y lo malo.

¡Por favor, cómo necesitaba escribir para que salga esto! =)




*¡Cuidado con las lecturas! No me hago responsable.